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Las parafilias, ¿son solo cosa de hombres?

Anna Quintana Clemente
Máster en sexología y género

La palabra parafilia proviene del griego, para significa alterado, fuera de, extraño y filia, amor, inclinación, interés (Mora, 2016; Flores, 1999). Aun así la denominación  de las parafilias ha ido evolucionando a lo largo de los años. También se ha utilizado otros términos como, perversiones sexuales dicho desde el psicoanálisis, desviaciones sexuales, anomalías sexuales, alteraciones sexuales, conductas excepcionales, preferencias sexuales, y por últimovariantes sexuales. Pero a día de hoy se suele hablar de parafilias.

Por un lado, como ya se ha comentado, tenemos el término que ha ido evolucionando y variando a lo largo de la historia, pero por otro lado, también tenemos el sistema valorativo y normativo para el ejercicio de la sexualidad presente en todas las sociedades y que este está en continuo evolución (Flores, 1999). Cuando se habla de las parafilias se plantea el debate de que es ¨normal¨ y que no es normal referente a las conductas sexuales, pero lo cierto es el sistema de valores el que determina las pautas deseables, esperables y ejemplares para sus integrantes, con la finalidad de establecer un orden, parámetros de conducta, reglas a cumplir, o un castigo por no obedecer. Aun así, se debe tener en cuenta la evolución de todo este sistema de valores, debido a que muchas de las conductas que antiguamente se consideraban fuera de la norma, actualmente estas están dentro, y viceversa.

Pommeroy (1995), realiza una propuesta para determinar que conductas sexuales podemos considerar dentro de la norma desde la sexología. Planeta cinco criterios que determinaran tal conducta, estos son: estadístico, si la mitad o más de la población practica la conducta sexual, esta puede ser considerada dentro de la norma, filogenético, si corresponde con el comportamiento sexual de los mamíferos. El criterio moral, aunque este sea cambiante, suele haber un consenso temporal. El legal y por último, el social, el que determina si tal conducta daña o no a la sociedad.

Por lo tanto, las parafilias abarcan cualquier interés sexual intenso y persistente que sea inusual o anómalo. Es decir, una fantasía sexual muy específica a las que se asocia la excitación sexual. Son conductas sexuales diferentes, ocultadas por las propias personas y que llevadas a un extremo excluyen o dañan a otros (Normand y Villena, 2018).

Aun así, la parafilia no es una condición única para diagnosticar un trastorno parafilico pero si necesaria. Para ser considerado trastorno parafilico, se debe tener en cuenta las características que lo definen y esta causar malestar, deterioro en la persona o riesgo de daño a terceras personas. (Normand y Villena, 2018). Algunas de las características del trastorno parafilico son:

1) El estímulo sexual preferido es altamente específico.

2) Si no tiene pareja que esté de acuerdo en realizar su fantasía, pueden buscar servicios de prostitución o pueden obligar a sus víctimas a realizarlas en contra de su voluntad.

3) Pueden escoger una profesión, tener una afición y ofrecerse como voluntarios en trabajaos que les permitan acceder a su estímulo deseado.

4) Pueden, de manera selectiva, mirar, leer, comprar o coleccionar fotografías, películas o libros relacionados con el tipo de estímulos sexuales preferidos.

5) Algunas personas afirman que no tienen ningún tipo de malestar y que el único problema es el conflicto social al ser conductas rechazadas.

En cuanto al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), categoriza los trastornos parafílicos en función de la forma de obtención de excitación sexual:

  • Trastorno de voyeurismo: Obtención de excitación sexual de la observación de personas que está desnuda, desnudándose o realizando actividades sexuales.
  • Trastorno de exhibicionismo: Obtención de excitación intensa sexual de la exposición de los genitales a una persona.
  • Trastorno de frotteurismo: Obtención de excitación intensa sexual de tocamientos o fricción contra una persona sin su consentimiento.
  • Trastorno de masoquismo sexual: Obtención de excitación sexual intensa del hecho de ser humillado, golpeado, atado o sometido a sufrimiento de cualquier otra forma.
  • Trastorno de sadismo sexual: obtención de excitación sexual del sufrimiento físico o psicológico de otra persona.
  • Trastorno de pedofilia: obtención de excitación sexual de fantasías, deseos sexuales o comportamientos que implican la actividad sexual con uno o más niño/a.
  • Trastorno de fetichismo: obtención de excitación sexual intensa de objetos inanimados o un gran interés específico por partes del cuerpo no genitales.
  • Trastorno de travestismo: obtención de excitación sexual intensa del hecho de travestirse.
  • Trastornos parafílicos especificados o no especificados: esta categoría engloba las demás tendencias parafílicas que deterioran la vida personal y social de la persona.

Referente a la génesis de las parafilias, en el ámbito de la salud mental, no existe una teoría consensuada capaz de explicarla. Desde la biología, Money (1988) habla de neurólogos que hallaban una relación entre la epilepsia del lóbulo temporal y algunas parafilias, como el fetichismo y el travestismo compulsivo. También se ha planteado que estas personas podrían tener unos niveles excesivos de testosterona y que mejoran con el tratamiento con antiandrógenos (Hernández, 2000 citado en Mora, 2016). Finalmente, se ha hallado que hay pacientes que mejoran con litio o antidepresivos o reguladores del humor, lo que lleva a plantear que las parafilias estén relacionadas con ciclos maníaco-depresivos heredados (Thibaut,2012).

Desde el psicoanálisis, la teoría de Freud,  planteaba que las parafilias o las “perversiones” eran signos de inmadurez, fallas en la represión en la infancia polimórficamente perversa, común a todos los niños (Mora, 2016). El conductismo, considera las parafilias como producto de un aprendizaje incorrecto a través del mecanismo de modelado o de las propias experiencias en la pubertad (Feldmann, 2003).Para la psicología cognitiva,  las parafilias son consecuencia de  distorsiones cognitivas, formas (esquemas) equivocadas de interpretar la realidad (Mora, 2016).  También existen otras teorías que consideran que las parafilias son derivadas de una atmosfera familiar y social enferma, de experiencias infantiles repetidas o de experiencias accidentales, en que una experiencia de excitación puede ser suficiente para provocar la fijación (Feldmann, 2003).

La génesis de las parafilias no está determinada, pero lo que sí que se sabe es que la prevalencia es mucho mayor en hombres que en mujeres y más del 50 por ciento de las parafilias se inician antes de los 18 años (Rubio y Velasco, 1994, Feldmann, 2003, Joyal y Carpentier, 2016). El exhibicionismo, el voyerismo y la pedofilia, son las parafilias más comunes en los hombres. En cuanto a las mujeres, el masoquismo es el más frecuente (Feldmann, 2003, Joyal y Carpentier, 2016). Aun así a veces resulta difícil determinar la frecuencia debido a su impacto y estigmatización social, lo cual implica que las personas consulten ya no por la propia parafilia sino por una demanda de sentimientos de culpa y de vergüenza.

Teniendo en cuenta la frecuencia segregada por sexos, resulta curioso que la única parafilia que encontramos en mayor proporción en las mujeres sea el masoquismo, definido como el modo preferido o exclusivo de producir excitación sexual es el hecho de ser humillada o atormentada, o de participar intencionalmente de actividades en que se es lesionada físicamente o pone en peligro su vida para sentir placer sexual (Mora, 2016; Joyal y Carpentier, 2016).

Existen varias teorías que intentan explicar la razón por la cual el porcentaje esta tan diferenciado. Estas hipótesis han apelado a la filogenética y la biología refiriendo a la inexistencia de los sueños orgásmicos en las adolescentes y la frecuencia de masturbación menor que en los hombres, entre otras hipótesis (Colombino, 1999; Feldmann, 2003).

Entrando en las conclusiones y teniendo en cuenta todos los aspectos comentados en el artículo, podemos observar que existen pocas certezas en torno a las parafilias. No existe una clara explicación en cuanto a la génesis, como tampoco el porqué de la frecuencia tan diferenciada por sexos. Por lo tanto, teniendo todos estos aspectos presentes, me gustaría plantear varias hipótesis alternativas a modo de reflexión, y para seguir el debate referente a las parafilias.

Cuando leí por primera vez que la parafilia más frecuente en las mujeres es el masoquismo, no puede evitar la expresión “¡qué casualidad!”, me pareció sumamente curioso que teniendo en cuenta el significado, esta fuera la más usual. Una vez más, y las parafilias no son una excepción, las mujeres se encuentran en el papel de sometimiento. Por otro lado, también me hizo reflexionar tendidamente, cual puede ser la razón por la que existe un porcentaje tan pequeño de mujeres con parafilias. ¿Será la represión de años de historia de las mujeres en torno a su sexualidad?

Está claro que si hacemos un análisis desde la biología, probablemente encontraremos explicaciones inamovibles, y que a través de argumentos hormonales y neuronales nos darían una explicación convincente. Pero si tenemos en cuenta también el aspecto social, el aprendizaje que realizamos las mujeres y los hombres, quizás nos podemos plantear otras hipótesis que nos permitan abrir la perspectiva en torno a este fenómeno.

Por un lado, tenemos las Parafilias que implican el daño a terceras personas. El porcentaje de mujeres es muy mínimo, ¿esto significa que biológicamente son más los hombres que están programados para que así sea? Y que por lo tanto, de forma innata e incontrolable estos actúan o desean como tal, o ¿se trata en parte, que las mujeres han sido educadas para cuidar en vez de dañar? hecho que no ha sido así en los hombres.

Por otro lado, todas las Parafilias que no implica el daño a terceras personas, los porcentajes se mantienen, pero como afirma Mireia Darder (2014), las mujeres han sido dotadas de una herencia de años y años de sumisión y negación de la sexualidad. El patriarcado ha estigmatizado toda conducta liberadora de la mujer, remarcando el mensaje que las mujeres no tienen deseo y dividiéndolas entre las puras y dignas, y las putas o ninfómanas, siendo estas últimas las mujeres que expresan el deseo. Por lo tanto, teniendo en cuenta con que mensaje han sido y siguen siendo educadas las mujeres en cuanto a su sexualidad, no es de extrañar que sean pocas las mujeres que tienen alguna parafilia o que estas sean capaces de no reprimirlas o compartirlas, y que sea el masoquismo la más frecuente en ellas. Incluso, si ponemos el ejemplo del Voyeurismo, quizás las mujeres para obtener el placer, buscarían espacios más seguros en que hubiera el consentimiento de todas las partes, por el hecho de no intimidar y dañar a una tercera persona.

Aun así, no quita que el sentimiento de  culpa y vergüenza este presente tanto en hombres y mujeres que tienen alguna parafilia. Asimismo, cuando esta se puede considerar patológica o implica hacer daño a una tercera persona, esta debe ser tratada y considerada como tal. Atendiendo también, al hecho de si la persona tiene comportamientos propios de una adicción en cuanto a la parafilia se refiere.

Finalmente, consideramos que es una parafilia todo aquello que sale de la moralidad y la norma, la estructura estrecha de nuestra sociedad. De modo que, propongo abrir el debate de las parafilias y plantear, ¿hasta donde llega la biología (la cual no podemos omitir) y empieza el componente social que influye en estas?

 

Bibliografía
American Psychiatric Association., Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C., Ayuso-Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., & Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
Colombino, A. (1999). Puesta al día: Parafilias. Revista Argentina de Sexualidad Humana, 13 (1), 7-35.
Darder, M. (2014). Nacidas para el placer. Barcelona, España: Rigden.
Joyal, C yCarpentier, J (2016): The Prevalence of Paraphilic Interests and Behaviors in the General Population: A Provincial Survey. The Journal of Sex Research. DOI: 10.1080/00224499.2016.1139034.
Feldmann, D (2003) Puesta a punto bibliográfica sobre la relación de los conceptos parafilias y abuso sexual infantil.  Tesina Publicada en la Universidad de Belgrano.
Mora, C. (2016).Parafilias: el tránsito desde lo Pecaminoso, Delictivo y Patológico hasta la Normalidad. Escuela de psicología, universidad central de Venezuela.
Money,  J.  (1988).  Mapas del Amor dentro de las Parafilias, Victimas de Patologías y Victimas de estas Víctimas. Anales IV Congreso Latino americano de Sexología y Educación Sexual, T.2, 13-29, AAPF, Buenos Aires.
Normand, E y Villena, A. (2018). Intereses sexuales poco corrientes: las parafilias. Grupo de Trabajo e Investigación en Sexualidad. Salud y sexualidad. https://www.sexualidad-salud.com/blog-1/intereses-sexuales-poco-corrientes-las-parafilias
Pommeroy, W. B. (1995). Perversiones y normalidad: Variantes de la sexualidad. La nueva sexualidad del varón. Buenos Aires: Paidós.
Rubio, E y Velasco, A. (1994). Antología de la sexualidad humana. Las parafilias, D.F. p. 247-275.
Thibaut, F. (2012). Pharmacological Treatment of Paraphilias. Israel Journal of Psychiatry & Related Sciences, 49 (4), 297-305.

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