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Genitarte

No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente (Virginia Woolf)

Genitarte es una exposición gráfica que realizan el alumnado del Máster de Terapia Sexual y de Pareja y del Máster en Sexología y Género de Sexpol. Es una representación creativa y artística de los genitales.. Si te interesa puedes ver la exposición en nuestra sede.

La Fundación SEXPOL es una entidad que desde sus inicios en 1982 se ha dedicado enteramente a la sexualidad humana. Surgida en plena época de cambios vino a suplir la innegable falta de información sexual en la población española, largamente maleducada. Por sus valores, actividades y profesionales se convirtió en referente de la Sexualidad a nivel nacional. En la actualidad es uno de los centros de mayor importancia y reconocimiento. 

GenitArte es una exposición gráfica que pretende visibilizar las actitudes que la sociedad actual mantiene en torno a los genitales como órganos secretos, privados, vergonzosos o impúdicos.

 

La exposición completa ha sido realizada por el alumnado de los cursos de postgrado que la Fundación SEXPOL imparte como una actividad perteneciente al área de Análisis de Actitudes; representan una forma de enfrentarse a su propia sexualidad pero también a su visibilización, su significado o simbolismo, y por supuesto a la reivindicación de una sexualidad libre.

Los genitales de ambos sexos han sido ocultados y relegados a una sexualidad pobre pero exigente al mismo tiempo. La genitalidad imperante en la mayoría de sociedades, y concretamente en la occidental o industrializada, es creadora y mantenedora de múltiples formas de malestar por su limitación, exclusividad e importancia. Así, la inclusión de los genitales en una relación interpersonal es el criterio por el que la mayoría definiría o no tal relación como sexual, impidiendo de esta forma una concepción de tales relaciones en base a los afectos y placeres que de ninguna forma son exclusivos de ninguna parte del cuerpo.

 

Por otro lado, nuestros genitales son exigidos constantemente. Se les exige una apariencia concreta, dentro de unos cánones de normalidad y de belleza que además se funden con las exigencias sobre su funcionamiento o disposición. Culturalmente se les atribuyen valores y necesidades mucho más allá de sus funciones anatómicas o eróticas, imbuyéndoles cualidades imposibles. Se cubren de significados, atribuidos desde fuera, que generalmente no corresponden con las vivencias del cuerpo pero que sí suelen intentar integrarse, a falta de buena educación, con la propia Sexualidad.

 

Esta exposición tampoco es ajena a la Cultura de los Géneros en que vivimos pues incluso dentro del tabú encontramos las mismas herencias que los sexos que representan: los genitales masculinos son recreados en función de su poder, potencia, energía, etc. se presentan como símbolos de lo masculino, y por tanto de lo bueno, lo superior. Mientras, los femeninos son relegados a olores desagradables, a vergüenzas viscosas. Cuevas húmedas y oscuras frente a bastones de mando, cetros, misiles.

Cada obra nos habla del simbolismo que esa parte del cuerpo tiene para su persona. Representa sus valores positivos y negativos, potencialidades y limitaciones, miedos y frustraciones pero también alegrías y placeres. Todo desde una subjetividad creativa y artística que supera la anatomía. De esta forma podemos comprobar cómo la vivencia personal sobre nuestros genitales es ajena a ese mundo externo que los clasifica y modela gracias a una mínima base educativa.

Nuestros cuerpos sexuados y sexuales no pueden dividirse en partes diferenciadas, no son cosas que tengamos o usemos sino que significan un todo con nuestra persona. Así nuestra sexualidad está fundida con nuestra personalidad y con los valores que ambas implican. Gracias a estas obras podemos entender y atender a sexos, sexualidades, genitales, chochos, coños, pollas y trancas llenas de placer, rebosantes de colores, con la intensidad del fuego o la ternura de la flor, amplios como galaxias o concentrados como gotas de agua. Son capaces de mostrarnos sus curvas y también sus necesidades, sus deseos y también sus miedos, sus victorias y derrotas. No hay universales, ni reglas, ni límites; sólo personas.

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