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¡Sumergiéndonos en la vida swinger!

Alba Torres Fernández
Máster en Terapia Sexual y de Pareja

 

¿Swin… qué? No, no nos estamos refiriendo a ningún tipo de práctica de natación aunque el término nos recuerde al de “swim/swimming” (nadar). Entonces, ¿qué es esto a lo que nos referimos?

La palabra “Swinger” significa libertino, proviene del término Swing (oscilación), y es como se les denomina a las personas liberales que practican intercambios de pareja. Dicho así, el término parece bastante básico pero si investigamos más en este mundo (actualmente muy desconocido por la sociedad) nos daremos cuenta de que hay mucho más que una simple práctica en momentos puntuales. Las prácticas swinger son un estilo de vida. Estas personas se diferencian de las que no practican estas actividades mediante los términos: horizontal y vertical. En este caso, las personas verticales serían las que no pertenecen a este mundo swinger y las que sí, las horizontales.

Los swingers son personas, como ya decíamos, liberales, a las que le gusta el sexo y lo viven de una forma diferente a la que la mayoría de sociedad está acostumbrada. Es un estilo de vida donde estas personas se dejan llevar por las sensaciones placenteras, se desinhiben y viven la vida sin ataduras. Se incluye por lo tanto un amplio abanico de actividades llevadas a cabo tanto por parejas hetero como homosexuales, bisexuales, personas que acuden en solitario (tanto hombres como mujeres etc).

Por lo tanto, ¿estas personas son infieles a su pareja?

No. Una cosa es la lealtad y otra la fidelidad. Una persona que acuerda con su pareja que van a realizar este tipo de prácticas y ambos están de acuerdo y lo consienten no tienen ningún problema. Ellos defienden que se puede ser infiel pero leal a la pareja y a los acuerdos que se hayan creado con ella. El problema podría surgir si una de estas personas rompe con alguna de las normas que dentro de la pareja se han establecido, pero esto también ocurre con las parejas que no pertenecen al mundo swinger. Las parejas swinger disfrutan viendo a su pareja teniendo sexo con otras personas. Es común que se llame intercambio de parejas a estas prácticas pero no tiene por qué ser así del todo, hay veces que no tiene por qué ser algo simétrico. Una persona puede tener una relación con un miembro de otra pareja pero los otros dos miembros si no se gustan no tienen por qué tener una relación también.

¿Cuál es el procedimiento?

Las prácticas swingers se pueden realizar en diferentes locales privados en los que alguna pareja de dentro tiene que invitarte a entrar con ellos, o puedes ir e inscribirte en el mismo local, hay que acatar una serie de normas de discreción y respeto para poder entrar. En algunos locales la entrada es gratuita casi siempre para mujeres que acuden solas, mientras que para hombres y parejas tiene un coste de entrada (los precios varían dependiendo del local), en el precio de entrada suelen entrar las bebidas no alcohólicas. Dependiendo del día también podemos encontrar variedad de público (hay días que son exclusivos para parejas y no se puede entrar individualmente).

En estos clubs suele haber una barra donde la gente toma su primer contacto hablando con su pareja e incluso con otras personas que allí se encuentren. Para estas personas es muy importante establecer un clima cómodo y cierta confianza primero, antes de cualquier práctica sexual. Primero, suelen tener esa zona de discoteca o área donde tomar algo y según nos vamos adentrando más vamos descubriendo otras salas (ya digo, depende del local podemos encontrar unas u otras diferentes). Estas salas pueden ser reservados con camas o sillones (algunos pueden cerrarse para que sólo entre quien la pareja permita o simplemente ellos solos), salas como mazmorras, salas de BDSM (en las que encontramos arneses, cruces, látigos, esposas, cuerdas, antifaces etc.) e incluso salas con jacuzzi o piscinas.

Los swingers mantienen una serie de normas bastante sencillas y muy claras, que serían el respeto en todo momento, la higiene y la discreción

Allí, lo normal es que la gente vaya en ropa interior o con toallas y albornoces que se facilitan en la propia sala. Hay otra sala de taquillas bajo llave donde poder dejar nuestra ropa y pertenencias.

Los swingers mantienen una serie de normas bastante sencillas y muy claras, que serían el respeto en todo momento, la higiene y la discreción. Si en algún momento una persona se acerca a otra y ésta segunda no quiere claramente tener un contacto con ella, los swingers tienen un código en el cual, te apartan la mano respetuosamente y la persona que ha buscado el contacto no se lo toma en ningún momento mal. Recordemos que estamos hablando de una libertad total donde cada uno puede hacer lo que le apetezca respetando al otro. Las personas que no respeten esta serie de normas, y que no entiendan que un no es un no, quedan expulsadas inmediatamente de la sala.

No por acudir a un centro liberal se tiene por qué tener obligatoriamente algo con otra/s personas. Los swingers disfrutan de sus salidas a los locales, y pueden ir una noche sin que tengan relaciones sexuales con nadie, simplemente para charlas y conocer gente o, en cambio, disfrutar con otras parejas o personas que acuden individualmente.

Dado que hay parejas que llevan años frecuentando estos locales, a veces se encuentran a otras que ya conocen durante todo este tiempo y, estas mismas personas, organizan fiestas o eventos en sus propias casas e invitan a miembros del club para realizar sus prácticas allí, ya que los anfitriones así deciden a quien quieren invitar y quienes quieren que participen con ellos en su evento.

Pero… ¿Cuál es el origen de los swingers?

Dicen que comenzó en los años 40 entre los pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y sus mujeres, en las bases militares y que se popularizó en la época hippie. Algunos militares inventaron un juego que consistía en poner dentro de un sombrero las llaves de sus habitaciones y al azar intercambiaban sus parejas. Por esta razón dicen que la cerradura y las llaves forman parte de la simbología del movimiento.

En la España de los años setenta fue conocido en círculos restringidos un lujoso chalé de la sierra madrileña donde se organizaban reuniones de pequeños grupos de parejas no profesionales.

A partir del año 2000, se inició el auge de los bares Liberales en la capital de la República Mexicana, los cuales últimamente no solo permiten entre sus clientes el intercambio de parejas, sino que además añaden espectáculos sexuales.

Actualmente, en el pueblo nudista de Cap d’Agde en el sur de Francia, existen cerca de 8 clubes de intercambiadores de pareja. En su temporada alta, Cap d’Agde alcanza una población de 30 000 personas. Es el lugar de encuentro de gente liberal más grande del mundo en el que la gente se pone a practicar sexo en las playas delante de los demás sin ningún tipo de tapujos.

Pero si nos remontamos a unos años antes, vemos que en la antigua India, China y Egipto era una práctica muy común entre la alta sociedad. E incluso también en la época romana, donde era muy habitual las prácticas homosexuales sin ningún tipo de tabúes, las orgías y los tríos. Por lo que vemos que estas prácticas poligámicas se remontan a bastantes siglos atrás, no es algo novedoso.

Un estilo de vida

Los swingers se relacionan entre ellos como cualquier otro colectivo al que le gusten las mismas cosas ¿no se crean clubes de fútbol y aficionados? ¿Reuniones de yoga o Pilates? El mundo swinger es otro estilo de vida en el que se han creado cientos de páginas y aplicaciones para contactar unos con otros y locales en diferentes partes del país. Para proteger un poco la intimidad de todos estos locales he decidido no citar ninguno de ellos, pero, para quien esté interesado, si acudimos a internet es muy sencillo encontrarlos.

Los swingers utilizan también su propio vocabulario con términos como:

  • Swinging: estilo de vida en el cual personas solteras o parejas en una relación seria se involucran en actividades sexuales con otros como una actividad recreativa o social.
  • Cheating (engaño): deslealtad que sucede cuando se viola el consentimiento o conocimiento de tu pareja. Ya decíamos que se puede ser infiel si ambos miembros de la pareja lo acuerdan pero no desleal.
  • Open Relationship (relación abierta): acuerdo por el cual ambas personas de la relación tienen permiso de involucrarse con otras, con o sin el conocimiento de la pareja principal, según las normas que tengan.
  • Swinging Scale (escala del intercambio): rango de actividades de swinging aceptables, determinadas por la pareja o un individuo.
  • Full Swap: experiencia completa de swinging, sin barreras.
  • Soft Swap: experiencia de swinging limitada donde no hay penetración.
  • Vanilla (vainilla): término utilizado para referirse a personas que no participan en este estilo de vida. O en otro término, como ya puntualizábamos, personas verticales”.
  • Unicorn (unicornio): concepto utilizado para referirse a una mujer soltera, que se involucra en actividades sexuales con otra pareja. Se les llama así porque son difíciles de encontrar, como los unicornios.
  • Cruise Director (director de crucero): individuo a cargo de la acción en el evento de swingers.
  • Pillow Princess (princesa de la almohada): mujer interesada en disfrutar de la experiencia swinger, pero que prefiere recibir en vez de dar placer.
  • Safe Words (palabras seguras): palabra no sexual que las parejas usan para indicar si quieren o no hacer el intercambio de parejas, por ejemplo “postre”. Decir “quiero postre esta noche” significa que la persona está interesada en intercambiar. De lo contrario, decir “No quiero postre” indica que la persona no está interesada.
  • Bi-curioso/a: Muchas de las mujeres que son swingers se sienten cómodas jugando con otras mujeres, aunque sea coqueteo o para entretener a otros. Algunas parejas limitan su actividad a solo mujeres con mujeres.
  • On Premise/Off Premise (en el sitio/fuera del sitio): Los clubs y fiestas de swingers deciden si se permite tener sexo en el lugar donde se encuentran o si, en cambio, no lo permiten.

CONCLUSIONES

¿Son adecuadas, por lo tanto, este tipo de prácticas? Vivimos en una sociedad en la que se nos han inculcado una serie de valores patriarcales donde si esto lo hace un hombre es un “campeón” pero si lo hace una mujer, lo mínimo que puede llamarle la gente es “puta”, por lo que este mundo swinger se ha criticado mucho sin saber realmente cómo son las prácticas que se realizan en él. De hecho, es increíble, que apenas haya información o estudios sobre este colectivo tan interesante y me parece algo bochornoso que en los pocos estudios científicos que hay sólo se estudie si estas personas padecen más enfermedades de transmisión sexual que los no swingers, ya que estas personas realizan todas estas prácticas bajo protección y, de hecho, esto los locales lo tienen muy controlado porque incluso hay máquinas dispensadoras de preservativos en la mayoría de ellos.

Los swingers defienden la libertad de hacer cada cual lo que quiera, siempre que haya una serie de valores y respeto hacia sí mismos y hacia los demás

Todos estos estereotipos de lo que debe hacer o no una persona, ya sea hombre o mujer o cómo debe de comportarse una pareja, los swingers lo echan por tierra y defienden la libertad de hacer cada cual lo que quiera, como quiera, y donde quiera, siempre que haya una serie de valores y respeto hacia sí mismos y hacia los demás.

Se nos ha educado para la monogamia y si esto no se hace así, supone un conflicto. De hecho, muchas parejas se rompen por problemas de infidelidad, y los swingres defienden que esto a ellos no les pasa, porque primeramente han marcado una serie de pautas que ambos miembros deben respetar. Insisten en que no hay nada malo en desear a otras personas, porque todos lo hacemos a lo largo del día, la diferencia es que estas personas lo viven de una manera natural y libre, mientras que, a veces, las personas “verticales” se sienten mal por desear a otra persona que no sea su pareja y esto supone una serie de conflictos internos y dudas sobre si aman o no a su cónyuge. Por lo tanto, seamos o no swingers, lo importante es establecer un “contrato” con la pareja, y una serie de límites tanto intrínsecos como extrínsecos que ambos deben aceptar y respetar para que la relación sea adecuada y no haya dudas.

Dicho esto, ¿por qué sí llevar una vida swinger? ¿Por qué no hacerlo? Aquí no existe una respuesta global de sí o no, cada persona es libre de hacer con su sexualidad y con su cuerpo lo que quiera y mientras uno/a lo tenga claro y, en caso de que tenga pareja, queden claras también una serie de pactos o normas, ¡lo único que queda es disfrutar!

Por todo esto, he querido realizar este artículo, ya que el mundo swinger de momento es un gran desconocido para la mayor parte de la sociedad y aún hay personas que descalifican a otras por el tipo de conductas sexuales que llevan a cabo. Creo que para hablar sobre algún tipo de conducta o práctica o simplemente decidir si hacerlo o no, es muy importante el hecho de conocer, informarse, preguntar y de saber cómo ven la vida otras personas. No podemos juzgar a otros por cómo quieran vivir su vida y su sexualidad. Simplemente hay que mostrar interés en los otros, no sólo en nosotros mismos y lo más importante, RESPETAR Y NO JUZGAR A NADIE.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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