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Sobre el orgasmo femenino

Sergio Fosela
Máster en Terapia Sexual y de Pareja

Se dice que el amor es cosa del estómago; el orgasmo, del cerebro.

Se sabe desde hace mucho que para que una mujer alcance el orgasmo, necesita “dejarse ir”. Cuanto más confía la mujer en la pareja sexual y más protegida se siente, con más facilidad podrá obtener el orgasmo. ¿Cuántas veces hemos escuchado que, para conseguir llegar al orgasmo, la mujer necesita “descontrolar”? ¿Cuántas mujeres que tienen dificultad para alcanzarlo, afirman ser muy mentales y controladoras de las situaciones que las rodean? Pero ahora, gracias a diversos estudios recientes, se puede responder a estas y otras cuestiones.

Uno de ellos es del neurocientífico Gert Holstege de la universidad de Groningen (Países Bajos), que realizó un estudio en los 2000 durante 10 años a hombres y mujeres, donde les aplicaba un escáner cerebral durante el momento de tener un orgasmo (El estudio fue publicado en 2005 en el Journal of Sexual Medicine).

Según Holstege, en la mujer, al producirse el orgasmo, la actividad cerebral en las áreas responsables del control de los impulsos y del autodominio, así como la zona que participa en la percepción moral y en los juicios morales, se muestra reducida y mermada. Esto produce una desinhibición y una disminución de la capacidad de decisión. Así que se puede concluir que el “abandono” al placer es lo que ocurre en primer lugar durante el orgasmo femenino (o lo que debe ocurrir para que éste suceda).

“En muchos casos los problemas de no poder llegar al orgasmo se deben a altos niveles de ansiedad constantes”, explica el neurocientífico. “Es un problema psicológico, no neurológico”, concluye. Por lo tanto, en casos de anorgasmia, una vez descartados problemas funcionales u orgánicos, el tratamiento con una terapeuta sexual sería lo idóneo.

Otro experto, nos aporta más datos sobre la fisiología del orgasmo. El profesor Barry Komisaruk de la universidad de Rutgers (EEUU), en un estudio realizado en 2004, demostró que mujeres con una lesión total de la médula espinal, pueden alcanzar el orgasmo a través de la estimulación genital.

Desde hace tiempo se sabe que el orgasmo es un reflejo que se produce y se transmite a través de la médula espinal, pero los estudios de Komisaruk han demostrado que el estímulo físico que no puede llegar por la médula espinal, llega a través del nervio vago.

Komisaruk junto a Bervely Whipple, demostraron que el orgasmo a través de la estimulación vaginal y del cuello uterino, se transmite a través del nervio vago directamente al cerebro; y el orgasmo a través de la estimulación clitoriana, pasa por la médula espinal antes de alcanzar el cerebro.

Por otro lado, la doctora Deborah Coady, ginecóloga en Nueva York, ha mapeado junto a colaboradores neurólogos, los nervios de la región genital femenina. A diferencia del mapeado de la masculina, que ya existían completamente mapeados, el de la mujer no, así que hizo el trabajo ella misma.

En su estudio del sistema nervioso pélvico femenino, descubrió que el nervio pudendo se ramifica por cinco zonas erógenas del área genital: Clítoris, abertura vaginal, cuello uterino, ano y perineo. También descubrió que no existen dos ramificaciones iguales del nervio pudendo, lo que significa que cada mujer tiene un número diferente de terminaciones nerviosas en cada una de estas áreas, haciéndolas más sensibles para unas mujeres que para otras.

El nervio pudendo, es el nervio más importante para hacer que los orgasmos sucedan. Vincula los genitales con los mensajes de toque, presión y actividad sexual que activan el cerebro.

Así que, dependiendo de la zona que se estimule, el orgasmo puede suceder por reflejo en la médula espinal o por el nervio vago. Lo que sí queda claro es que siempre sucede en el cerebro.

Todo esto, me lleva a reflexionar sobre la absurda y eterna “guerra” entre el orgasmo clitoriano y vaginal. En si existen, en si el vaginal es realmente una estimulación indirecta de las ramificaciones ocultas del clítoris, si existe el punto g o si el orgasmo cervicouterino es un mito.

Creo que lo importante, y lo que puede extraerse de los estudios del orgasmo y el cerebro, es que toda la zona genital está perfectamente inervada y es susceptible de exploración y sensibilización al placer y al orgasmo. De que a cada mujer le gustará y proporcionará más placer unas zonas que otras. Que el orgasmo es un reflejo se dé donde se dé y que lo mejor es evitar las angustias y las preocupaciones para conseguir relajarse durante una estimulación genital, ya que sin esa relajación y “dejarse llevar” no puede darse.

También se desprende de estos estudios que la disminución de las “capacidades conscientes” de las distintas áreas del cerebro implicadas en el orgasmo y la obnubilación de la consciencia, pueden llevar a la mujer (y al hombre) a la llamada “le petit morte” que no es otra cosa que un “reinicio” del cerebro post orgásmico.

Así que no importa cómo estimules tu cuerpo ni qué zonas estimules para obtener placer y que ese placer te lleve a un orgasmo. Tampoco importa si tocas el clítoris por dentro, por un lado, o por debajo. O si el punto G es realmente una zona erógena en sí misma dentro de la vagina.

Es importante informarse, conocer tu anatomía, pero nunca obsesionarse. Lo bueno y lo divertido es explorarse, practicar, jugar e investigar los genitales y el cuerpo completo; conocer y descubrir el placer y la excitación de cada zona; y poder hacerlo a solas y en compañía sin juicios ni valores.

Se podrían dar muchos datos respecto a la anatomía, nuevos descubrimientos de la inervación de la vagina y la vulva, de si es distinto el estímulo del clítoris y de la vagina, de porcentajes, de razones por las que unas mujeres sí y otras no o porque para unas es más fácil que para otras, etc… pero siempre habrá alguien u otro estudio que diga lo contrario o intente imponer un criterio.

Así que quedémonos con lo que somos capaces de sentir cada persona e intentar potenciarlo. O no, si estamos a gusto. O sí, si queremos descubrir si podemos sentir más, aunque estemos a gusto. Pero nunca lo hagamos por modas, por envidias, porque “me han dicho”, por querer “dar” a la otra persona o que piense que soy increíble… porque así seguro que nuestro cerebro jamás nos permitirá alcanzar el orgasmo.

Bibliografía
“Brain Activation during Human Male Ejaculation”. G. Holstege en Journal of Neuroscience, vol. 23, nº 27. 2003.
The Science of Orgasm. B.R. Komisaruk. The Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2006.

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