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Propósitos feministas para el año 2018

Leticia Fernández Torrado
Máster en Sexología y Género

En mis talleres siempre planteo la idea de que la sociedad somos todas y todos. Resulta gracioso cuando, no en pocas ocasiones, decimos “es que claro, la sociedad es machista, eso va a ser muy difícil que cambie”. Y yo me pregunto “¿Qué cambie quién? ¿la sociedad?” La sociedad no es un ente abstracto, algo que está ahí, conformado por nadie en concreto. La sociedad somos nosotras y nosotros. Por lo tanto, claro que podemos hacer cosas para que la sociedad vaya evolucionando hacia otra dirección, una dirección con destino FEMINISMO.

No es menos frecuente escuchar “si está muy bien todo esto de cambiar nosotros y nosotras pero por mucho que hagamos cambios, al final si los que mandan (LOS, sí, en masculino, los que mandan son ELLOS), es decir, los políticos, no cambian las leyes, no nos servirá para nada” Bien, es importante que recordemos que precisamente los cambios legislativos vienen dados en muchísimas ocasiones gracias a las luchas y a las conquistas sociales. Por poner un ejemplo, las mujeres en España conseguimos el derecho al voto no precisamente porque los políticos lo decidieran sino gracias a la lucha, en este caso, de muchas mujeres y del movimiento feminista. Por lo tanto, claro que es necesario e imprescindible que seamos nosotras y nosotros los que promovamos cambios y los que, de esa manera, exijamos a nuestros gobiernos que “espabilen”. GRACIAS.

El año 2017 está terminando. ¿Propósitos para el 2018? Ir al gimnasio. Ponerme a dieta. Dejar de fumar. Ahorrar más. Comer sano. ¿Os suena? Me he tomado la libertad de elaborar una lista sobre propósitos algo diferentes, son propósitos  que tienen que ver con un cambio hacia una sociedad más igualitaria y por lo tanto más justa. Ahí van:

Chicas, mujeres:

Autocuidado: DEDICAR TIEMPO PARA MÍ. La mayoría de nosotras tenemos bastante claro, en mayor o en menor medida, qué hacemos para cuidar de l@s demás y cómo lo hacemos. Dedicamos gran parte de nuestro tiempo, en algunos casos, la totalidad de nuestro tiempo, a cuidar de nuestros hijos e hijas, maridos, madres, padres, nietos, nietas, familiares y un largo etc. ¿Y el cuidado para con nosotras mismas? Ya lo tenemos. Propósito para el nuevo año. Dedicar un rato a la semana, al día, lo que cada una decida o valore, a una misma. ¿Para hacer qué? Lo que tú quieras. Leer, dar un paseo, darte un masaje relajante, quedar con una amiga, disfrutar con tu película favorita.

En muchos casos ni siquiera sabemos qué hacer. Por eso mismo, investiga, ve probando, no pasa nada, descúbrete. “Ya, pero es que yo no tengo tiempo para eso, soy mamá y es imposible”. Por supuesto que las circunstancias de cada una van a influir a la hora de tener más o menos facilidad para poder centrarte en ti. Te planteo que te preguntes qué parte sí que tiene que ver con una imposibilidad de tiempo real y qué parte tiene que ver con ese mandato de género que nos dice que los cuidados son nuestra responsabilidad.

– Autocuidado: DECIR NO. ¿Sientes que siempre estás cansada? ¿Te sientes con una carga mental que te abruma? ¿Sientes que no eres capaz de decir NO cuando alguien te plantea quedar, que le ayudes en algo, ir a verte a casa cuando en realidad lo que te apetece es estar descansando tranquilamente? ¿te sientes culpable cuando dices no a alguien (las pocas veces que eres capaz de decirlo)? Superwoman. ¡Uuuoo, cómo mola ser una Superwoman! [Es genial modo ironía activado]. Si os dais cuenta, parece que “ser una superwoman” es un elogio, puedes con todo, eres una tía con un par de ovarios. Olé tú, eres digna de admirar. ¿Perdón? ¿No os parece perversa esta idea? Llegamos a todo, sí, pero ¿a costa de qué? De nuestra salud emocional  y en consecuencia, de nuestra salud física.

En resumidas cuentas, ser una superwoman es una auténtica bazofia. Te animo a que poco a poco vayas probando a decir no a cosas que no te vengan bien. Al principio te sentirás culpable, sí, pero ya verás como cuando empieces a darte cuenta de que no pasa absolutamente nada por decir no, irás sintiéndote algo mejor y podrás aprender a hacerlo sin sentimiento de culpa. Pruébalo.. No nos justifiquemos con que somos así. No, nos han educado para que seamos así (pequeño matiz). Nos han educado para tener un estilo de comunicación sumiso y muy poco asertivo. ¡Buena noticia! Podemos cambiarlo.  Podemos desaprender y aprender a relacionarnos de otras maneras más saludables para nosotras mismas.

– Rivalidad VS Sororidad: ALIARME CON LAS MUJERES.Ya Leti, pero si es que las primeras machistas somos nosotras”. “Ya, Leti, pero si es que entre nosotras somos unas criticonas y super competitivas, los hombres son más noblotes y entre ellos no se critican tanto”.

Vayamos por partes. Por supuesto que nosotras también tenemos actitudes y comportamientos machistas. Todas y todos hemos sido educados en la misma sociedad patriarcal y machista, por lo que no tendría sentido que nosotras estuviéramos ajenas a todo esto. Pero chicas, mujeres, no nos critiquemos entre nosotras, encima, echándonos “la culpa” de ser las más machistas de todos, es que somos lo peor, de verdad, vaya tela. Enfoquémoslo de manera diferente. Tenemos comportamientos y actitudes machistas porque es lo normal, lo hemos mamado desde que hemos nacido. Ah, no, perdón, desde que estábamos en el vientre de nuestra madre ya había por ahí pululando unas cuantas expectativas de género. A lo que voy, no entremos en el juego y salgamos de ahí.

No somos criticonas entre nosotras por naturaleza, nos han educado para ser así porque interesa. Démosle la vuelta  Y aliémonos entre nosotras, como dice Marcela Lagarde “la sororidad es una alianza entre mujeres que propicia la confianza y el apoyo. Conduce a la búsqueda de relaciones positivas con otras mujeres, para contribuir a la eliminación social de todas las formas de opresión y al apoyo mutuo para lograr el empoderamiento vital de cada mujer. Se trata de sumar y crear vínculos”. Está claro, juntas somos más fuertes.

Chicos, hombres:

– ACEPTAR EL LUGAR QUE OCUPO EN EL MUNDO, ACEPTAR MI MACHISMO Y HACER POR CAMBIARLO: de verdad os lo digo, no os lo toméis como un insulto o como una agresión. Si habéis leído por arriba, también digo que las mujeres tenemos comportamientos y actitudes machistas. ¿Por qué os molesta tanto y os ponéis a la defensiva cuando se os dice que reflexionéis sobre vuestro machismo? No lo entiendo.

Haber nacido hombres os ha colocado en una posición de superioridad con respecto a las mujeres (no estamos hablando de diferencia, estamos hablando de desigualdad) y si no asumís esto, no vamos a avanzar en absoluto. Claro que no tenéis la culpa de haber nacido hombres, no estamos diciendo esto. Lo que decimos es que os hagáis responsables del lugar que ocupáis en el mundo. Yo no tengo la culpa de hacer nacido blanca o de ser heterosexual pero asumo totalmente que esto hace que tenga ciertos privilegios o que no sufra determinadas discriminaciones que sí sufren las personas negras o las personas con otras orientaciones sexuales.

– Muchos de vosotros (no todos) sé que queréis el avance de las mujeres pero si no asumís el lugar que ocupáis en el mundo y os revisáis a vosotros mismos, esto no se va a producir. No basta con que las mujeres nos empoderemos, también es necesario que vosotros perdáis ciertos privilegios para poder llegar a una situación de igualdad real. “Yo no asesino a mujeres, yo no maltrato, esto no tiene nada que ver conmigo”. Cuidado con esto chicos, el machismo no es solo eso, el machismo tiene que ver también con pequeñas cosas del día a día ¿dejo pasar a las mujeres primero por la puerta pero con los hombres no hago lo mismo? ¿pienso que AYUDO a mi novia en casa? ¿me callo cuando un amigo cuenta un chiste sobre irse de putas? ¿me río? ¿voy a las manifestaciones por el día de la violencia de género o pienso que no tiene nada que ver conmigo? ¿pienso que los grupos solo de mujeres son injustos porque los hombres ahí no tenemos hueco? ¿no entiendo por qué existe el día de la mujer y no el día del hombre?

– EXPLORAR LAS “NUEVAS MASCULINIDADES”: cada vez escucho a más hombres de mi alrededor decir que les cuesta expresar emociones, que desde siempre les ha costado. Es una realidad. El quid de la cuestión es que todos ellos lo asumen como algo personal, que ellos, en concreto, son así, sin tener en cuenta la carga tan brutal de género que hay en todo esto. “Pero yo conozco a muchas chicas a las que también les cuesta mucho expresar emociones, eso es una tontería”. Claro que sí, somos biología y somos cultura pero teniendo en cuenta la cultura y la socialización de género diferenciada, desde pequeños, y no hace 20 años, no, en el siglo XXI, año 2017, en muchas ocasiones, cuando un niño pequeño llora se le dice “no llores, que vas a parecer una niña”, “no seas nenaza”.

Desde que sois pequeños, la educastración emocional que habéis recibido ha sido tremenda. La expresión emocional no es importante, es totalmente necesaria. En nuestra sociedad, educar a un hombre pasa por asumir la triple negación: ser hombre es: No ser un niño (sin espontaneidad ni conexión emocional), No ser una mujer (sin ternura ni compasión) y No ser homosexual   (sin cuestionamiento del poder). Os animo a ir, poco a poco, expresando vuestras emociones con las personas más cercanas a vosotros por varias razones. Primero, por vosotros mismos y segundo y no menos importante, porque de esta manera, las mujeres, seremos mejor tratadas.

¿Y si todas y todos tuviéramos presentes estos propósitos para el año 2018? ¿Pensáis que viviríamos en un mundo más justo y más bonito? Quiero pensar que sí 😉

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