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Abordando la gestación subrogada

Vanessa De la Ossa Pérez
Máster en Sexología y Género

 

Hasta hace poco, cuando se hablaba de la gestación subrogada se relacionaba directamente con actores, cantantes, deportistas de élite o personajes del ente público. Sin embargo cada día se oyen más casos de personas cercanas que recurren a esta técnica para poder ser padres. Amigos de amigos, algún familiar, los nuevos vecinos, cualquier persona  puede tomar la decisión de ser padre mediante esta técnica. Sin embargo, que se haya dado a conocer solo ha conseguido que se genere más polémica alrededor de ella.

En la actualidad es raro encontrar a una persona que no tenga una opinión acerca de este tipo de gestación, sin embargo la mayoría de las veces estas opiniones están fundamentadas en creencias erróneas, poco científicas y realistas, que nada tienen que ver con la realidad de esta técnica reproductiva. Por ello vamos a hacer un repaso acerca de los aspectos más importantes de la gestación subrogada.

¿Qué es la gestación subrogada?

La gestación subrogada es una técnica de reproducción asistida en la que una mujer (gestante) accede a gestar el hijo de otra persona o pareja (padres de intención o intencionales). En la actualidad existen varios tipos de gestación subrogada que se fundamentan en dos aspectos principales. El primero de ellos se centra en la procedencia de los óvulos, mientras que el segundo se centra en la compensación a la gestante.

En relación con la procedencia de los óvulos podemos encontrarnos con dos opciones. La primera de ellas sería la gestación tradicional, en la que la gestante también sería la donante de los óvulos, por lo que además de gestar al bebé durante los nueve meses sería la “madre” biológica o genética del embrión. En segundo lugar estaría la subrogación gestacional en la que el papel de la gestante se limita a gestar al embrión y dar a luz al bebé, siendo los padres intencionales los padres biológicos o genéticos de este. En este caso es necesaria una fecundación in vitro, por lo que este tipo de gestación es considerada de “alta tecnología”.

En cuanto a la compensación de la gestante nos encontramos con otras dos opciones. En primer lugar estaría la gestación comercial, en la cual la gestante recibe un pago por gestar durante los nueves meses, además de una compensación por los gastos derivados del embarazo. En el segundo caso, encontramos la gestación altruista, en la que la gestante no recibe ninguna compensación económica por parte de los padres de intención más allá de los gastos derivados por el embarazo.

¿Quién recurre a la gestación subrogada?

Los medios de comunicación han lanzado durante mucho tiempo una imagen sesgada de la realidad en cuanto a la gestación subrogada. Nos hemos cansado de ver como aquel futbolista o  cantante famoso, ha podido ser padre gracias a esta técnica. Se nos ha trasmitido la idea errónea de que solo las personas con un poder socioeconómico alto pueden acceder a esta técnica. La realidad es bien diferente. A día de hoy, muchos de los padres que disfrutan de sus hijos gracias a esta técnica no poseen un poder adquisitivo alto. Si bien hay que des­tacar que si las técnicas de reproducción asistida son caras, la gestación subrogada sería la que tendría mayor coste.

Las personas que recurren a este tipo de reproducción suelen ser en su mayoría parejas heterosexuales que poseen algún problema médico, como puede ser ausencia de útero, malformaciones uterinas que impidan la gestación, fallos reiterativos en otras técnicas de reproducción asistida o abortos de repetición. Tanto las parejas homosexuales como los hombres solteros son los que utilizan en menor término esta técnica.

¿Es legal la gestación subrogada en España?

España no permite la gestación subrogada. La encargada de regular este tipo de técnicas de reproducción asistida en nuestro país es la Ley 14/2006 sobre Técnicas de Reproducción Asistida. En ella podemos encontrar que “en casos de gestación por sustitución se considera que la madre legal del niño es aquella que ha dado a luz (mater semper certa est)”. Por lo que la maternidad se adjudica siempre a la mujer que da a luz al bebé, en este caso sería la gestante y no la madre de intención aunque sea la donante de óvulos. Sin embargo, se considera padre legal aquel que sea el donante del esperma.

Además, “se considera nulo de pleno derecho cualquier contrato en el que se renuncie a los derechos de maternidad a favor de otra persona, haya o no dinero de por medio”. Por lo que al considerarse ilegal en España, las personas interesadas en ser padres mediante este método deben acudir a otros países en los que la gestación subrogada si sea legal. Sin embargo, existe la posibilidad de que al regresar a España no se consiga el reconocimiento de filiación.

España solo adjudica la paternidad a los padres intencionales que llevan a cabo una gestación subrogada en otro país, cuando un juez establece la filiación median­te una sentencia. Dicha sentencia debe seguir los requisitos establecidos por la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN) en la Instrucción al res­pecto que publicó en 2010. En la actualidad, solamente Estados Unidos y Canadá realizan un juicio por filiación que se admite en España.

Sin embargo, existe otra opción en los casos en los que la gestación subrogada se ha llevado a cabo en otros países distintos de Estados Unidos y Canadá. La gestante renuncia a la maternidad, quedando únicamente el padre de intención como único padre legal. Más adelante, la madre de intención puede adoptar legalmente al bebé por ser el hijo de su pareja. De esta manera ambos quedaran ante la ley como padres legales. Sin embargo, solo se podría llevar a cabo si el padre de intención es el donante de esperma, siendo de esta manera el padre biológico.

Debate: a favor o en contra

En la actualidad, el debate en torno a la legali­zación de esta técnica es muy controvertido. No solo nos podemos encontrar con opiniones a nivel personal, sino que tanto asociaciones como partidos políticos se han posicionado de manera oficial a favor o en contra.

Algunos de los grupos a favor de la legalización de la gestación subrogada en España pueden ser Ciudadanos y la Asociación Son Nuestros Hijos. El eje principal de ambos grupos se fundamenta en que se considera que la paternidad y la maternidad es un derecho.

En primer lugar, Ciudadanos propone basar la gestación subrogada en España tomando como refe­rente a Canadá. Se caracterizaría por ser de tipo altruista, contemplando la compensación de los gastos generados por el embarazo, para garantizar así los derechos de todas las partes implicadas. No podría haber ningún tipo de intermediario o publicidad y las gestantes (que deberían tener 21 años como mínimo) no tendrían ningún derecho legal sobre el bebé.

En segundo lugar, la Asociación Son Nuestros Hijos considera que la gestación subrogada es solo una más de las técnicas que se pueden utilizar para poder acceder a la paternidad. Consideran que las familias creadas a partir de la gestación subrogada deben tener los mismos derechos y obligaciones que el resto de familias de España. Desde esta asociación se apoya una gestación de tipo comercial, en la que se pueda compensar económicamente a la gestante, siempre y cuan­do ésta haya accedido a gestar de manera voluntaria, altruista y se encuentra en plenas capacidades. Por ello, consideran obligatorio que durante todo el proceso exis­ta asesoría legal para ambas partes.

En cuanto a los grupos posicionados en contra de este tipo de técnicas podemos encontrar a la Iglesia Católica y al movimiento No Somos Vasijas.

Desde  la perspectiva de la Iglesia, consideran que la gestación subrogada solo enmascara la explotación del recién nacido. Entienden esta técnica como una contradicción del orden natural de las cosas, donde si una mujer da a luz se la considera madre. Consideran que es una práctica en contra de la ética y la moral, y que por ello puede generar problemas en el recién nacido a largo plazo.

Además consideran que tanto a las mujeres que van a gestar como a los niños que vendrían a partir de esta técnica, se les pone un precio, por lo que la gestación subrogada no es considerada como una solución, sino como una forma de mercantilización. Desde la Iglesia se fomenta la adopción y la acogida en lugar del uso de la gestación subrogada.

En cuanto al  movimiento No Somos Vasijas, se considera que este tipo de técnica arrebata derechos a las mujeres gestantes. Consideran que el contrato de subrogación es una manera de imposición que les arrebata el derecho a poder decidir, tanto en el embarazo, como en la posterior etapa en la que se dan la crianza, la educación y el cuidado del recién nacido.

Además, se remarca el carácter irrevocable de los contratos de subrogación y como estos  obligan a las mujeres gestantes a no poder cambiar de opinión durante todo el proceso, lo que se podría considerar control sexual. Por otro lado, se considera que este tipo de prácticas solo fomentan el tráfico de mujeres y la mercantilización de los cuerpos femeninos. Ni las mujeres, ni sus cuerpos pueden ser comprados o alquilados, por lo que no consideran la gestación subrogada como una técnica reproductiva sino como una manera de enmascarar un mercado que está en contra de los Derechos Humanos.

Existen multitud de puntos de vista tanto a favor como en contra de la gestación subrogada que tienen gran validez. Sin embargo, la mayoría de los argumentos a favor de ésta se fundamentan en la idea del derecho a ser padres y, bajo mi punto de vista, esto hace que le reste validez. Considero que todas las personas poseemos un serie de derechos innatos. Creo, defiendo y apoyo tanto los Derechos Humanos como los Derechos Reproductivos y Sexuales de las personas. Creo que todos tenemos el derecho a tener una educación sexual, a tener acceso a servicios sanitarios de calidad, a poder buscar una sexualidad placentera y sana, a elegir como, cuando y con quien queremos tener relaciones afectivas y/o sexuales, creo que tenemos derecho a acceder y elegir métodos anticonceptivos eficaces, a elegir si queremos tener hijos, cuántos y cuándo. Sin embargo, no considero que esto signifique que  por decidir tener hijos y no poder (por causas médicas o no), se tenga que validar cualquier método para conseguirlo.

Considero que a día de hoy se mantiene la presión social hacia las mujeres en cuanto a ser madres. Debido a creencias como la de “hay que tener hijos para sentirse realizado”, junto con ideas tradicionales que relaciona la valía de las mujeres con la capacidad de ser madres hacen que socialmente aquellas mujeres que no pueden serlo de manera natural se sientan socialmente rechazadas. Además sirven para justificar la idea de la “mujer altruista” que ayuda a “poder tener una familia” a aquellos que no pueden. Sin embargo, existen otros métodos para poder tener hijos que no implican el uso del cuerpo de otra persona.

Aunque puedo comprender los motivos por lo que algunas personas hacen uso de esta técnica, no estoy de acuerdo con la gestación subrogada puesto que la considero un equivalente a la compra-venta de personas, y por tanto una vulneración de los Derechos Humanos.

BIBLIOGRAFÍA
Bernal Camargo, D. R. (2005). Técnicas de reproducción humana asistida, maternidad subrogada y derecho de familia. Análisis crítico de las argumentaciones de sus detractores. Tesis doctoral. Corporación Universitaria Republicana, República checa.
Chiapero, S. (2012). Maternidad subrogada. Buenos Aires: Editorial Astrea.
Hernández, A.; Santiago Figueroa, J.L. (2011). Ley de maternidad subrogada del distrito federal. 24 de Noviembre 2015, de UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Boletín Mexicano de Derecho Comparado.
Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida. Publicado en BOE, núm. 126, de 27 de mayo de 2006, páginas 19947 a 19956. En la sección I, Disposiciones generales. Departamento de Jefatura del Estado.
Vela Sánchez, A. (2012). La maternidad subrogada: Estudio ante un relato normativo. Granada: Editorial Comares.

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